19/04/2011

Así nomás


al Gurucháin.


Hubiera estado en Bolivia aquella tarde. Cortázar tuvo un hermano. Y nunca lo vio. Y nunca lo conoció en realidad. En un baño argelino, él lloró la muerte del Che. Con más intimidad en París. Era ese hermano que se le piantaba y ahora qué.


Silencio nomás.

Al escritor la escritura le parecía la más banal de las artes. Al escritor se le había ido en un velero su compañero de viaje. ¿No hay razas de caballeros y damas andantes en verdad? ¿No te abre el camino, acaso, un hermano mayor? Es por acá, muchachito. Cortázar y sus pasos por ahí después de ese télex irreversible.

¿Cómo habrían sido aquellas cincuenta palabras para Cuba que se negó a publicar? Su hermano se iba por los montes mientras él dormía. No, no se vieron nunca. ¡Pero no importaba! Dijo que le tomó su voz, libre como el agua, que caminó de a ratos por su sombra. Que le mostró, detrás de la noche, su estrella elegida.


Así fue. Así nomás fue. Y lo otro: ¡No importaba!





12/03/2011

Tragedias del primer mundo*


Hay dos cosas que me levantaron la presión este mediodía que me tenía tirada en el sillón (soy de las que se bajan del colectivo porque se desmayan del calor o que si no lo hacen piden con cara moribunda un asiento o se improvisan uno en donde sea):
1) la frase de juglares del periodismo, y cito como recuerdo: “Si esto hubiera pasado en Argentina –había algunos que incluso ampliaban los horizontes y lo hacían extensivo a toda Latinoamérica-, nos moríamos todos”. 2) el discurso de mister president BigMac.



Cosa primera: esa frase poco atinada. ¿Por qué cada vez que nos desayunamos con una tragedia así, nos tienen que incluir en el combo pataditas de ese estilo? Que cualquier palurdo capta lo que se pretende adoctrinar: en este caso, que qué para el carajo estamos, que siempre seguiremos siendo de cuarta. Y ojo que no se me escapa que por estos lados de construcciones antisísmicas, ni en noticia, cosa que no es divertido. Ni tampoco que sea poco probable tranquiliza o da el derecho de andar arremetiendo contra frases que podrían ser ciertas.

Pero me revienta. Porque la acumulación de palos de ese estilo saturan en determinado momento, cuando es obvio hacia dónde van los dardos. El punto es que si pasa, pasa: alta mentalidad mediocre, poco provisora y adolescente. Puede ser. Como también que el modelito a seguir, la moraleja de esta frasecita sea Japón, Japón, qué grande sos. Pero no por su grandeza, que estoy convencida que la tiene, sino porque no: ¿a quién le importará realmente lo que valga esa isla? Si hago un sondeo por estos cien barrios porteños y me pongo socrática, daré a luz otra verdad (que detesto sobremanera): que esos chinos, porque que tengan ojos rasgados los vuelve chinos también, nos van a dar una patada en el culo un día de estos. Sólo que ahora van a estar entretenidos reconstruyéndose un poquito, ergo pequeño recreo de libertad.

Exagero, acá somos todos buenos cristianos y cómo vamos a pensar eso. A lo sumo, que son mejores y punto. Igual, capaz sea así. No es lo que me revienta, sino que unas tragedias muten y mueran en otras, estas nuestras de cada día, las que funcionalmente andan gritando a viva voz estos periodistas del bonete (me enojé hoy), que seguimos siendo unos ineptos (pero ineptos que miran la tele y se hacen cruces con violadores, asesino, secuestradores, ladrones, corruptos y otras yerbas cuando entran en escena con musiquita de fondo y un titular en rojo) y así ad infinitum (o hasta octubre, que hay que votar, camaradas).



Entonces cambio de canal, ¿y a quién veo vivito y coleando?



Cosa segunda: El discurso del flamante Premio Nobel de la Paz, modelo 09 (si logro encontrarlo completo en youtube, lo subo). Pues este señor, de saco y corbata, muy correcto, seguramente con las uñas de los pies cortadísimas y oliendo a Francia. Lástima que sus buenos modales se le fueron al tacho y la cagó (perdón, mister president, pero usté la cagó fiero). Sería una desfachatez de mi parte citarlo y mucho más en un argentino tercermundista (ni siquiera en un castellano respetable) esto que le resumo a la muchachada: que el petróleo no aumentará un joraca (guiño a mi amiga Shion, que es japonesa, que gracias a algo está “re bien, todo bien”) porque YO estoy con ustedes, dudes. Y ahora me permito explayarme indebidamente: que si lo que tenemos en casa no alcanza para palear nuestras vacaciones, encontraremos nuevas armas nucleares, hallaremos otro B.L. y listo el pollo. O por ahí que me pienso algo más inteligente, que soy capaz y no me gusta repetir fórmulas. Así que, tranquilos, muchachotes, no cunda el pánico y sigan tragando donats como estas. Y aguante el american way of life, carajo!!!

¿Eso dijo? Ay, este Nobel aguerrido, siempre dispuesto a pelear por su people, que de vez en cuando justifica en películas pochocleras (no quiero decir pedorras) a Hiroshima y Nagasaki, pero ahora ojo que somos aliados y que además, este tzunami supera seis veces a esos episodios del tiempo del Ñaupa, que para qué sacar los trapitos sucios, que en casa…



Que en casa, si hubiera pasado yo no estaría vociferando estas dos cosas tan descaradamente, como si fuera capaz de rajar la tierra.


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*A todos los japoneses que no hubieran leído nunca a una vaca como yo, pero que nunca sabré.



01/03/2011

Otro problema, además de ESE.

-Ok, lo confieso: Que el mutismo me galope la lengua del bocho y después ni mú, niente.

-¿Te das cuenta de la pavada que estás diciendo?

-¿Yo?

-Sí, vos, parlanchina desbocada, siempre vas a panfletear delirios.

-¡Gracias, che!

-Igual no era un halago, más bien una resignación afable. Una forma de urbanizarme.



15/11/2010

Trapocista

Rosamunda se pasea por el borde de una cuerda. La ropa se bambolea para allá, para allá. Si no se volvía a equivocar tenía pensado ir al chino, comprar atún, queso crema, un vino decente y un pote de helado de banana split –aunque, ¿venderían eso en el chino de la vuelta?- y después estarse todo el día así, como ya casi lo estaba disfrutando, de cara al sol y descalza. Baldearía la terraza con Sinatra de fondo y tal vez algo de Luis Miguel (y se amigaría finalmente con los boleros pegajosos). Sí, con ese día espectacular que se podía oler –el jazmín del país la hacía estornudar, pero valía la pena hasta la médula– habría agua en los baldes y en el suelo, enchastrando las plantas, formando un barro que la haría pintora de baldosas por un rato y después otra vez ella, Rosamunda, con ese enorme nombre a cuestas que lo repetiría al recibir el gran premio de no sabía qué todavía, pero que la haría Rosamunda, ahí va la Rosamunda, yo te dije que iría lejos, quién lo hubiera dicho, en realidad siempre lo supimos, sí, así sería. Y el vestido floreado que se pondría andaba flameándose por los aires, goteando y de oferta.
Ella lo resucitaría. Es una maga certera, intuye, sólo que hizo demasiado de Cassandra que ahora musita “no lo digas”. Y sonríe mientras se pasea desnuda y coloreada.

16/10/2010

Minero´s reality

Eran y siguen siendo, porsuerteygraciasadiosylavirgen, 33 los mineros que se quedaron en la mina, atrapados como ratas. Treinta y tres.
Que es un número. Y todos juntos encima, al mismo tiempo. Bien al fondo, tan hondo que redime: más o menos la onda es que somos todos hermanos, primer, cuarto, tercer mundo y se hace un tubo que se incrusta en la tierra (cuidadito, cuidadito) y listo. PAFUERA.

Eso sí, antes había que informarnos con la música adecuada que los 33 habían tenido una vida de mierda (no por la mala distribución, no por las pésimas condiciones laborales, no por la falta de educación, no por la exclusión): a uno de ellos (subí la música, ¿querés?) el padre se le había muerto a los dos años y… (¡Más alto, carajo!) había tenido que salir a mantener a su familia. Pero también se mitigó la lacrimología, por supuesto: toques simpáticos, como los cuernos que le estaba metiendo uno a su mujer. ¡Simpatiquísimo!

Algo más que no está de más: 33 días excavando el pozo, para caerse en la semana 33 del año, el trayecto al hospital les llevó 33 minutos (totalmente comprobado), 33 países enganchados en el Minero´s reality. Además Cristo llegó hasta los 33 y además los primeros discos que reprodujeron música tenían 33rpm y además los médicos te hacen repetir “diga 33” y uno lo dice, claro, y además cuando mueras vas a seguir con tu cuerpo modelo 33 (según los musulmanes), y además el Paraíso o el Edén está a 33 grados latitud norte (Lean la Biblia, manga de vagos, igual aclaro por si lo buscás, eso sería Irak). Y sí, también además son 33 los cantos que forman las tres partes de la Divina Comedia. ¡Puf, me cansé! Sigo un poco nomás: Los 33 mineros tocados por la buena fortuna del 33 (número maestro, eh).

Por eso que un magnate de algo diga ahora que recompensará a estos 33 tipos con suerte no sorprende (a mí me volcaniza). ¿Qué dirán los que quedaron afuera del clan 33, los no afortunados de haberse perdido el rescate histórico y un buen abrazo del presidente y su bella dama? Puede que el consuelo se les confunda con la ilusión de que la próxima vez sean ellos los lucky thirty three. Ahora, mientras los flashes son para otros, mineros ignotos, les toca salir a laburar…

08/10/2010

La voz da problemas

Alguien (un señor que le toca el hombro) le pregunta a una muda momentánea (que soy yo): “Disculpame, ¿voz, la voz humana, va con ese o con zeta?”. Apenas perceptible, entre bocinas y cambio, cambio, change, change, ella se juega su laringitis por el honor de la gramática castellana: “con zeta”. Él la mira con pena, pobrecita. O no, no. Me corrijo: fue otra cosa, que se parece un poco a la repugnancia, pero más al hastío. Y el señor sigue caminando, con su vozarrón tan fuerte que lo oye: “¡La próxima vez elijo una persona sin un libro en la mano!”.

22/09/2010

tres, dos, uno.

¡Grabando!

Play. ¿Hablo ahora? ¿Qué digo? Hola, hola, hola. ¿Hola? Bueno, hola. ¿Así? Ah, bueno, ok. ¿Empezaste? ¿Empiezo? ¿Ahora, no? Avisame. Bueno, hablo. Pero no sé qué decir. ¿Qué querés que diga? ¿Lo que yo quiera? Ah. Mirá, mejor decime vos qué digo y listo. Es más fácil, porque seguro que vos ya sabés lo que querés que diga, porque sino voy a decir cualquier boludez y no va, me parece. Bah, salvo que quieras que diga cualquier cosa… ¿Querés? ¿Qué querés? ¿Lo que yo quiero? ¿Y qué quiero yo? Uf… Yo quiero decir algo interesante. Stop.


Play. ¿Ya lo grabaste? A ver, ¿puedo escuchar? Stop.

Play. ¿Eso dije? Stop.

Play. ¿Lo borramos, no? Stop.

Play. ¿Por qué no lo borrás? Borralo. Dale, borralo. Stop.


Play. Bueno, no lo borres. Total, no lo va a escuchar nadie. Stop.

11/09/2010

Subrayando a Fellini

Questo Signore dijo una vez, por el 73:

"Decir que mis películas son autobiográficas es una salida estúpida. Me he inventado mi propia vida. La he inventado a propósito para la pantalla.

Antes de rodar mi primera película, lo único que hice fue prepararme para ser lo suficientemente alto y grande y cargarme de toda la energía necesaria para llegar a gritar un día la palabra acción. He vivido para descubrir y crear a un director: nada más. Y no recuerdo ninguna otra cosa, pasando por uno que vive su vida expresiva en los grandes almacenes de la memoria.



Nada es cierto. No hay nada de anecdótico, de autobiográfico en mis películas. Sin embargo sí está el testimonio de una determinada época que he vivido. En este sentido mis películas son autobiográficas: pero de la misma forma que cada libro, cada verso de un poeta, cada color de un lienzo, es autobiográfico.

No sé distinguir una película de otra; hablo de mis películas. Para mí siempre he rodado la misma película; se trata de imágenes y solo imágenes, que he rodado con los mismos materiales, quizá de vez en cuando empujado por distintos puntos de vista.



Lo que sé es que tengo ganas de recontar. (...) Es un juego necesario para mí, para mi fantasía, para mi naturaleza. Cuando lo juego me siento libre, me siento desembarazado. Y en esto soy afortunado: puedo jugar con este juego que es el cine.



Hago una película como huyendo, como una enfermedad que hay que padecer.

Tengo complejo de criminal. No quisiera dejar huellas ni rastros de todo lo que me ha costado una película. Destruyo todo. Sólo tiene que quedar la película, desnuda y acabada. De la misma forma que no quisiera hacer confesiones."



Y ahora yo meto cuchara: ayer se largó la martón Fellini en el San Martín. ¡Vayan, vayan!

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